Nos guste o no, las emociones son parte de la vida. Somos seres emocionales.

Normalmente no sabemos qué hacer con las emociones que denominamos «negativas«. No las sabemos controlar y nos sentimos indefensos cuando ellas hacen su aparición. Por eso las negamos, las disimulamos o intentamos que pasen lo antes posible.

Y sin embargo, si sabemos tratarlas, las emociones nos dan mucha información. Y la liberación emocional nos ayuda a utilizar esa información a nuestro favor. Primero localizando el origen de la emoción, y a continuación liberándola.

La liberación emocional es una manera de gestionar nuestros problemas, ansiedades, frustraciones, traumas, fobias, etc., en la que, a través de sencillos ejercicios, respiramos, jugamos con nuestra mente, accedemos al subconsciente, tomamos consciencia del cuerpo, localizamos el origen de la emoción y la liberamos.

Durante todo el proceso se produce una toma de conciencia de lo que ocurre en nuestro interior. Nos conocemos mejor y aprendemos a interpretar las cosas que nos pasan a través de cómo nos hacen sentir. Aprendemos a conocernos mejor y a «ver más allá».

Toda nuestra vida hemos ido acumulando automatismos. reaccionamos siempre de la misma forma ante los mismos estímulos. Cuando aprendemos a identificar estos automatismos todo se transforma.

Una vez comenzado el proceso pasamos a una nueva realidad en la que, como por arte de magia, aquello que nos «sacaba de quicio» ya no se produce, o se produce pero no nos damos ni cuenta. O se produce pero ya no reaccionamos como antes. Ya no nos bloquea.