¿Estás despierto?

ÁLVARO RAMOS, actor, cómico, artista de la palabra, creador y productor ha tenido la genial idea y la osadía de escribir un guión en el que nos va informando, de una manera irónica y humorística, de la terrible realidad que hay entre los bastidores del sistema. Desde el título, el irreverente Todo es un Truño, Álvaro nos anuncia que el contenido de esta obra no es precisamente feliz. Está dirigido a todos, y especialmente a los que estamos despertando. ¿despiertos? Todos creemos que somos despiertos. Vamos a ver si es verdad, comencemos por la obra de Álvaro como punto de partida:

Esta obra es un relato sobre la civilización occidental, y de cómo esta “civilización” se ha ido diseñando desde la Revolución Francesa hasta llegar a la situación actual.

Álvaro desgrana los pasos que se han ido dando desde el estado y las instituciones, para ir implantando sutilmente, lentamente, con toda la intención, según un plan estratégico, las características de lo que llamamos “el mundo moderno”.

Comienza el sueño...

Lo que en los libros de texto y en los manuales de historia figura como AVANCES en la política, la filosofía, la ciencia, la medicina, el mundo de las ideas… es en realidad un lento pero constante ENCAJONAMIENTO del ser humano dentro de un sistema en el que tiene cada vez menos movilidad.

El sistema se empeña en darnos todo ya pensado, decidido, masticado, y nosotros solo tenemos que seguir la senda que se nos indica desde pequeños. Vivimos en un mundo que ya marcha solo, no tenemos NI QUE PENSAR….

Y lo cierto, para los que piensan y para los que no, es que el ser humano no está mejor que antes. No tenemos las libertades que tenían nuestros antepasados. Sólo podemos hacer lo que está regulado. ES EL ESTADO el que decide sobre nuestra vida. Hay más enfermedad y muerte, hay más depresión, insomnio, injusticias sociales, hay más concentración de la riqueza en manos de unos pocos, hay más control desde los que mandan y menos margen de maniobra para los demás…

Como explica muy bien Álvaro en su obra, la Ley Natural ha sido sustituida por la ley positiva. Y ese primer paso, explicado como si fuera algo bueno, ha sido en realidad UN ATRACO a nuestra libertad.

Si lo llamas atraco no funciona, así que les ponen nombres bonitos.

Nos lo han expuesto como algo bueno: porque le han puesto nombres que suenan bien: “Los Derechos y Libertades”. SUENA BIEN, pero es todo lo contrario. Así de fácilmente nos manipulan. Lo llaman “bien común” y arramplan con tus derechos individuales.

Esta manera de manipular el lenguaje está diseñada para embaucarnos a creer lo que los poderosos quieren que creamos.

Es un juego del lenguaje que explica muy bien Carme Jiménez Huertas en su libro La Ingeniería Lingüística, y en sus charlas emitidas por diferentes canales no censurados en Internet.

Como ella, hay muchos otros divulgadores, expertos en comunicación, que se han percatado del engaño y lo dan a conocer en las redes.

Carme Jiménez Huertas explica las fases por las que hay que pasar para manipular las mentes humanas a través del lenguaje. Es una estrategia que juega con nuestra psique, con nuestras emociones, con nuestra mente. Son ni más ni menos que técnicas de control mental.

Dormiremos...

Nuestra mente funciona más POR IMPULSOS EMOCIONALES que por mecanismos racionales. Nuestro sistema de creencias manda. Así que la forma de manipularnos es instalarnos un sistema de creencias con el que nos identifiquemos. De esa forma NOSOTROS MISMOS defenderemos aquello que nos han implantado.

Este sistema de creencias es implantado en las mentes infantiles desde la edad escolar. Por eso la educación es obligatoria.

Una vez hecha esta primera incursión en nuestras mentes, se puede manipular más fácilmente a la persona.

...y creeremos que estamos despiertos.

Otra fase del proceso de manipulación a través del lenguaje es suprimir palabras y cambiar el significado de las palabras que utilizamos.

Muchas palabras y expresiones han pasado a considerarse políticamente incorrectas, y no se utilizan. Nuestra mente encuentra barreras dentro. Nosotros mismos nos censuramos, por miedo al qué dirán, al qué pensarán, a ser rechazados…

Por ejemplo, el ministerio de defensa es el ministerio de la guerra en realidad.

El ministerio de educación no educa, adoctrina.

El ministerio de sanidad se centra en las enfermedades y los verificadores de información no verifican, sino que dan como buenas las informaciones que convienen al sistema.

¿Estamos en sus manos?

Ellos nos dicen lo que es verdad y lo que no. En realidad, nos dicen lo que quieren que consideremos verdad. Estos “verificadores” trabajan para el gobierno. ¿Quién cree que defienden la verdad? Ellos deciden qué es verdad.

Nos falta poner en duda a los que nos controlan, porque podríamos preguntarnos: ¿QUIÉN LOS CONTROLA A ELLOS?

Tenemos una tendencia a creer que lo oficial está bien hecho, está pensado para protegernos.

Y el camino que debemos recorrer en nuestra percepción va desde ahí hasta el otro extremo. No solo no nos protege, sino que nos perjudica.

Las elecciones son fraudulentas.

El poder que tenemos…

La definición de democracia parte de la base de que El poder reside en el pueblo, pero el pueblo no está ejerciendo su poder. Tenemos un poder, pero no lo estamos utilizando. A cambio nos estamos dejando gobernar y estamos cediendo la soberanía sobre nuestras vidas a instituciones que están manejadas por ANÓNIMOS que son INALCANZABLES.

Sí. Anónimos inalcanzables. Porque no son los políticos, los presidentes de los países los responsables. No son ellos los que toman las decisiones. Los que mandan, los que deciden están mucho más arriba. Y son inalcanzables porque no sabemos quiénes son.

El pueblo, es decir, nosotros, los ciudadanos, nos estamos dejando administrar, engañar y robar. Y nos dejamos porque está funcionando otra de las argucias para manipularnos: una muy sutil que consiste en lograr que pensemos que no podemos hacer nada para cambiar las cosas. Eso nos anula completamente. Nos quita poder. Y esto, aunque parezca increíble, nos lo van programando desde pequeños, cuando nos hacen creer que lo que dice la autoridad no se discute, que tenemos que cumplir todos unos objetivos comunes, cuando nos obligan a hacer lo que no nos apetece, cuando nos arrancan de cuajo la espontaneidad y la creatividad, obligándonos a repetir la lección exactamente igual como loros, y a aprender cosas que otros (¿Quiénes?) han puesto en nuestros libros.

En la sociedad...

A continuación, entramos en la rueda de la sociedad y no nos damos prácticamente cuenta de cómo nos manejan. Porque ya estamos entrenados para obedecer si rechistar. Para aguantar sin protestar.

En pequeños grupos todos estamos de acuerdo: están abusando de nosotros, tenemos cada vez menos libertades, más impuestos, más censura, menos humanidad, más adoctrinamiento, más temas tabú, más miedo a hablar, más manipulación, más mentiras, más corrupción…

Todo el mundo está de acuerdo con esto, pero como pensamos que no podemos hacer nada, lo dejamos estar…

Además, para terminar de asegurarse de que no sacaremos los pies del cesto todos juntos, nos dividen en grupos, que es otra técnica para manipularnos. Grupos como los partidos políticos (¿Por qué se llaman partidos? Porque parten, dividen), los equipos de fútbol… La pertenencia a un grupo nos da seguridad. Y la dinámica del grupo funciona. Dentro del grupo preferimos callar ciertas cosas para no ser rechazados. En el grupo desaparece lo individual.

Han logrado dividirnos incluso dentro de la propia familia, hijos contra padres, mujeres contra hombres…, Y todas estas divisiones nos mantienen a la defensiva entre nosotros y sin movernos de la casilla en la que consideramos que estamos encuadrados. Esto lo fomentan también desde arriba para que no podamos ponernos de acuerdo en unos mínimos y defender lo que es nuestro.

Nos han convencido que el bien común es más importante que el individual

Las palabras son tan importantes que con ellas nos mantienen encuadrados en nuestra etiqueta. Y no nos atrevemos a defender lo individual, porque nos han convencido que el bien común es más importante que el individual, al fin y al cabo, ¿quién eres tú, pobre ignorante, para saber lo que es bueno para la ¿comunidad?.

Nos han definido como bien común actuaciones que nos quitan las libertades individuales. Y esas definiciones, palabras, nos las hemos creído…

Y esa trampa del bien común se ha llevado por delante nuestros derechos. Y nos hemos dejado.

Ahora ya está muy aceptado: exigir derechos y libertades es ir contra el bien común.

Todos estamos en contra de la corrupción, todos querríamos tener un sistema que tuviera en cuenta de verdad las necesidades del ser humano, y respetara su vida y sus intereses. Si nos paramos a pensar, el sistema, tal y como está diseñado en la actualidad, va en contra del ser humano, pero no nos han enseñado a rebelarnos, nos han enseñado a obedecer… por eso es tan difícil saber por dónde empezar para cambiar las cosas.

Los medios de masas… las redes… el sueño…

Dentro de las capas más obedientes de la sociedad están los que no van en contra del sistema, los que están adaptados, los que no se quejan, los que no creen que todo esto sea un sinsentido.

Son los que ven la televisión.

Está demostrado el poder de la Tv sobre el cerebro humano. Uno se acaba creyendo lo que dice la TV.

La TV fue capaz de meternos en casa, a millones de personas.

Nadie recibió una notificación oficial del ayuntamiento de su ciudad, ni del Ministerio de Sanidad que dictaminara un arresto domiciliario. Y sin embargo todos voluntariamente nos quedamos en casa, porque lo habíamos visto en la TV.

Tanto poder tiene la TV.

Eso debería hacernos pensar.

La TV pública depende del estado.

La TV privada depende del estado, a través de las licencias y de las subvenciones, y de la publicidad.

El dinero manda, y donde hay dinero hay mercadeo.
¿Alguien duda de eso?

¿Acaso alguien cree aún en el periodismo objetivo o en medios de comunicación? ¿Y las redes sociales? ¿Sabes que hay millones en los presupuestos de los estados para pagar a influencers y a clubs de fans?

La información es muy importante, ¿de verdad creemos que los poderosos no la controlan? Es su principal objetivo. Por eso ahora todos los medios de comunicación pertenecen a grandes grupos empresariales, por eso el mensaje que dan todos es tan parecido.

Todos reciben las mismas instrucciones.

Y por supuesto que hay voces libres, hay gente que no se deja manipular, hay personas que defienden la verdad, hay valientes que no se venden. Y esos son objeto de censura… son llamados de muchas maneras, y son objeto de multas y de cierre de canales. Tienen que pasar a la clandestinidad.

El periodismo independiente tiene que ser subversivo. La investigación honesta, las soluciones que no pasan por el aro de lo controlado por los que mandan, no tiene cabida dentro del sistema, como los actores como Álvaro Ramos. Porque este artista da una información que se sale de los cánones de la manipulación. Porque nos invita a pensar por nosotros mismos y a salirnos del discurso oficial, y eso no es bien acogido por los grandes teatros, por los que ofrecen entretenimiento al gran público. Sí, el entretenimiento también está controlado para manipularnos.

Todos los grandes medios, todas las grandes empresas, todos los grandes creadores de opinión, todos los informativos, todas las películas de Hollywood, pertenecen a grandes grupos empresariales.

El dinero… o lo que es lo mismo: los organismos internacionales…

El dinero y el poder ya están por encima de los políticos. Ellos solo obedecen órdenes. Las corporaciones económicas controlan la información, la educación, la sanidad, la tecnología, la alimentación, las guerras, la seguridad, la política, la cultura, y ahora nos quieren imponer una Agenda 2030, que ha sido diseñada por organizaciones que no son democráticas (nadie las ha votado). Solo son millonarios, el foro de Davos, el foro económico mundial, Bill Gates… que se atreven a decidir lo que es bueno para el bien común (¿¿??)

La citada agenda está llena de trampas, con titulares aparentemente positivos, pero cuyas aplicaciones pasan por recortes de derechos y libertades y por un creciente control de la población.

La citada agenda pretende instaurar un gobierno mundial, que pase por encima de la soberanía de los países y del poder de las personas.

Ya nos han mentido demasiadas veces.

Al menos, seamos conscientes de esto.

Hablemos de ello.

Vamos a levantar el velo de los que siguen soñando con un mundo mejor en manos de estos criminales.

El sueño debe acabar.

Tenemos pendiente dejar el rol de confiados. Debemos madurar y darnos de verdad cuenta de que los que manejan los recursos, el lenguaje, la educación, la cultura, la sociedad, los medios, los que manejan todo no están buscando nuestro bien.



¡Despierta!

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